viernes, 16 de noviembre de 2018
↪ Obsolescencia programada
Se denomina obsolescencia programada a la planificación del fin de la vida útil de un producto, de forma que, después de un tiempo determinado, dicho producto deja de funcionar y pasa a ser inservible.
La obsolescencia programada es una de las muchas estrategias que el sistema capitalista tiene para empujar a la gente hacia el consumo controlado y continuo.
Esto ocurre especialmente con cualquier producto electrónico, desde lavadoras y frigoríficos hasta teléfonos móviles, televisores y ordenadores. Básicamente tú adquieres alguno de estos productos y está previamente determinado cuánto tiempo te va a durar hasta estropearse o dejar de funcionar bien, aproximadamente. Y antes que una reparación, suele salir más rentable comprarte uno nuevo, incluso con características mejores que el anterior, lucrando así a las empresas a través de esta estrategia que utilizan.
¿Pero alguna vez te has preguntado a dónde van a parar todos esos aparatos electrónicos practicamente inservibles? Bien, la obsolescencia programada no sólo tiene repercusiones negativas en el bolsillo de los consumidores, sino que también afecta al medio ambiente. Al crearse productos de usar y tirar, la obsolescencia programada produce un flujo constante de residuos, que suelen acabar en países del Tercer Mundo. La huella ecológica que dejamos los seres humanos se agranda debido a prácticas irresponsables como la de obsolescencia programada.
Es un problema grave, sí, especialmente si lo consideramos a largo plazo y para generaciones futuras pero, ¿Es tan fácil de frenar? Pues no, ya que para ellos es mucho mejor y más rentable fabricar productos defectuosos que se estropeen cada cierto tiempo, para que el consumidor tenga que comprar de forma constante toda su vida.
La obsolescencia programada es una de las muchas estrategias que el sistema capitalista tiene para empujar a la gente hacia el consumo controlado y continuo.
Esto ocurre especialmente con cualquier producto electrónico, desde lavadoras y frigoríficos hasta teléfonos móviles, televisores y ordenadores. Básicamente tú adquieres alguno de estos productos y está previamente determinado cuánto tiempo te va a durar hasta estropearse o dejar de funcionar bien, aproximadamente. Y antes que una reparación, suele salir más rentable comprarte uno nuevo, incluso con características mejores que el anterior, lucrando así a las empresas a través de esta estrategia que utilizan.
¿Pero alguna vez te has preguntado a dónde van a parar todos esos aparatos electrónicos practicamente inservibles? Bien, la obsolescencia programada no sólo tiene repercusiones negativas en el bolsillo de los consumidores, sino que también afecta al medio ambiente. Al crearse productos de usar y tirar, la obsolescencia programada produce un flujo constante de residuos, que suelen acabar en países del Tercer Mundo. La huella ecológica que dejamos los seres humanos se agranda debido a prácticas irresponsables como la de obsolescencia programada.
Es un problema grave, sí, especialmente si lo consideramos a largo plazo y para generaciones futuras pero, ¿Es tan fácil de frenar? Pues no, ya que para ellos es mucho mejor y más rentable fabricar productos defectuosos que se estropeen cada cierto tiempo, para que el consumidor tenga que comprar de forma constante toda su vida.
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